Una mujer dejó la ciudad y una vida convencional para instalarse en el sur argentino, donde impulsa una crianza de caballos basada en el respeto y la doma sin violencia.
El viento patagónico recorre la estepa y marca el ritmo de un paisaje exigente. En ese escenario, cerca de Junín de los Andes, una mujer encontró un lugar para vivir y construyó un proyecto ligado a los caballos.
Celina Cabezas creció entre Buenos Aires y el campo, en una infancia atravesada por la cercanía con los animales. Desde muy chica aprendió a montar y a convivir con la lógica del trabajo de campo. Las caídas, los golpes y un accidente que la dejó inmovilizada durante semanas no la alejaron de esa pasión.
Tras finalizar sus estudios, inició la carrera de Agronomía y se formó en el exterior. Vivió en Estados Unidos e Inglaterra, donde se especializó en disciplinas vinculadas al manejo equino. Su regreso a la Argentina marcó un punto de inflexión: conoció la Patagonia y decidió instalarse en un entorno con condiciones climáticas exigentes, escasas precipitaciones y recursos limitados.
En ese contexto, desarrolló una cabaña de caballos Cuarto de Milla, una raza que consideró adecuada por su adaptabilidad y temperamento. Uno de los ejes centrales de su trabajo es la doma racional, basada en la construcción de confianza y el rechazo a prácticas violentas, consolidada tras su contacto con las técnicas del entrenador Monty Roberts.
En su establecimiento, los potrillos son habituados al contacto humano desde temprana edad. La mansedumbre es un criterio fundamental en la selección de los animales. El proyecto creció y sumó genética de primer nivel, incluyendo ejemplares del exterior. Actualmente, mantiene una base de yeguas en la Patagonia y en la provincia de Buenos Aires.
Más allá de la cría, su objetivo apunta a la formación. La intención es convertir el espacio en un lugar de aprendizaje, con cursos y experiencias vinculadas al manejo respetuoso de los caballos. Trabaja junto a especialistas internacionales que han visitado el establecimiento. A sus más de 60 años, sigue proyectando mejorar la calidad de los animales, participar en competencias y consolidar un modelo productivo sustentable.
