El volcán Villarrica, en Chile, registró en los últimos días un aumento de su actividad superficial que encendió las alertas de los organismos de monitoreo.
El volcán Villarrica, conocido también como Rucapillán, volvió a llamar la atención de los organismos de monitoreo de Chile y Argentina. El Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) reportó en las últimas horas un aumento en la actividad superficial del macizo, luego de que el 3 de junio comenzaran a observarse episodios de incandescencia recurrente en el interior del cráter.
Junto a ese fenómeno visual, los instrumentos registraron mayor radiancia térmica detectada por imágenes satelitales, un leve incremento en las emisiones de dióxido de azufre y dióxido de carbono, y lo que la red de monitoreo acústico describió como «pequeñas explosiones superficiales de baja energía», contenidas dentro del cráter sin proyección exterior.
El director regional del SENAPRED (Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres), Ian Gorayeb, confirmó que tanto la actividad sísmica como los registros acústicos continúan siendo de baja energía, sin señales de evolución hacia un escenario más crítico. La sismicidad interna se mantiene estable y dentro de los rangos habituales. Por todo ello, el volcán se mantiene en alerta verde.
Por qué Neuquén lo monitorea de cerca
El Villarrica es un estratovolcán formado por capas sucesivas de lava solidificada y material expulsado en distintas erupciones. Su relativa cercanía con el norte de la Patagonia argentina hace que cualquier cambio en su comportamiento sea seguido con atención en la provincia de Neuquén.
Los principales riesgos asociados a una eventual erupción son la caída de ceniza volcánica, el descenso de material por los ríos y los lahares: flujos de barro volcánico generados por el derretimiento de nieve o hielo en la cumbre. La dispersión de cenizas puede alcanzar grandes distancias dependiendo de la intensidad del evento y las condiciones del viento, lo que explica la preocupación regional.
El geólogo Mario Guerra, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, recordó que entre el 16 y el 31 de diciembre de 2023 se detectó un enjambre de más de 599 eventos sísmicos asociados al sistema volcánico, aunque la mayoría no fueron percibidos por la población. El episodio más recordado en la historia reciente del Villarrica fue la erupción de 2015, que generó daños en infraestructura cercana y obligó a evacuar a miles de personas.
