La última jugada del partido entre River Plate y Boca Juniors generó un fuerte reclamo del equipo local tras la decisión del árbitro Darío Herrera de no sancionar una falta dentro del área. El capitán Martínez Quarta fue el más enérgico en protestar.
El Superclásico entre River Plate y Boca Juniors, que finalizó con un triunfo visitante por 1-0, quedó marcado por una intensa polémica en los instantes finales. Con el cronómetro cumplido, un forcejeo en el área entre el defensor de River, Lucas Martínez Quarta, y Lautaro Blanco de Boca, derivó en un fuerte reclamo de penal por parte del equipo local.
El árbitro neuquino Darío Herrera interpretó que no hubo infracción y dio por finalizado el encuentro, lo que desató la inmediata protesta de varios jugadores de River, quienes rodearon al juez. El capitán, Martínez Quarta, fue el primero en encararlo, expresando su descontento con frases como «Me extraña de vos, que vas al Mundial» e insistiendo en que la acción merecía la máxima pena.
Maxi Salas se sumó al reclamo, argumentando que hubo un cargo por la espalda. Desde el lado de Boca, en cambio, se defendió la decisión arbitral y se celebró el triunfo obtenido en el estadio Monumental.
Las repeticiones televisivas reavivaron el debate posterior, con opiniones divididas sobre si el contacto fue suficiente para marcar un penal o si se trató de un roce propio del juego. La discusión ocupó un lugar central en el análisis posterior al partido.
