El médico veterinario analizó el conflicto en Comodoro Rivadavia y afirmó que omitir la inmunización de fauna urbana carece de sustento técnico.
El reciente conflicto en la Dirección General de Veterinaria de Comodoro Rivadavia, donde un grupo de profesionales se negó a aplicar la vacuna antirrábica y desparasitar a una colonia de gatos ferales tras ser operados, abrió un debate sobre los protocolos de salud pública. Mientras los veterinarios municipales alegaron razones de «estrés quirúrgico», especialistas nacionales advierten sobre el peligro sanitario de liberar animales sin inmunizar.
El Dr. Javier Malavassi, médico veterinario y vicepresidente de la Comisión de Salud de la ONG La Red de Políticas Públicas, analizó el escenario y sostuvo que el control de la sobrepoblación y la inmunización de la fauna urbana son pilares de la salud pública moderna, y que omitirlos carece de sustento técnico.
Uno de los puntos del debate radica en la naturaleza de los felinos intervenidos. No se trata de animales domésticos que pueden volver al consultorio el mes siguiente. Malavassi definió la complejidad de esta población: «Son estos gatos que, sin dueño, o porque muere un dueño o alguien abandona un pequeño grupo, se empiezan a reproducir. No quieren el contacto directo con el humano, son realmente agresivos pero, sobre todo, están aislados, aunque dependen de la ciudad».
Por esta razón, el especialista enfatizó que el momento de la cirugía es una oportunidad de salud única. «Es la única oportunidad que tiene el sistema de salud de acceder a ese animal. No es un gato que, si no lo vacuno ahora, la familia lo acerca al servicio el mes que viene», advirtió. Capturar a un gato feral requiere una logística compleja de jaulas trampa y horas de espera; devolverlo a la calle sin protección antirrábica implica clausurar la única barrera de defensa sanitaria posible entre ese ejemplar y la comunidad.
El mito del estrés quirúrgico y la respuesta inmune
Frente al argumento del cuerpo veterinario de Comodoro, que sostuvo que un animal operado no es «inmunocompetente» debido al impacto físico de la intervención, Malavassi contrapuso la evidencia científica global y la velocidad de los métodos modernos de control poblacional. «Está demostrado científicamente que la vacunación antirrábica en ese servicio quirúrgico rápido provoca la misma defensa en el animal que si no hubiera cirugías. En un programa de equilibrio con profesionales capacitados, se hace una cirugía extremadamente rápida y exitosa con muchísimo menos riesgo quirúrgico».
El especialista cuestionó la resistencia a actualizar los manuales de procedimiento locales: «Es inexplicable que haya gente que hoy piense que una cirugía de 5 o 7 minutos interfiere en una inmunización antirrábica. Hoy, con internet te metés, accedés a todos los estudios y te podés capacitar de manera instantánea». Las vacunas utilizadas en estos programas son inactivadas y actúan por depósito, liberando el antígeno de forma sostenida durante días, mucho después de que el pico de tensión de la captura haya disminuido.
El nicho ecológico: Por qué no sirve el encierro ni el traslado
La problemática de la fauna urbana a menudo se intenta solucionar mediante métodos tradicionales que han fracasado sistemáticamente a nivel global. El vicepresidente de la Comisión de Salud de La Red explicó que la domesticación alteró los límites naturales de reproducción de perros y gatos, haciendo que la intervención humana sea una obligación biológica. Sin embargo, erradicar o encerrar a los animales no resuelve el problema de fondo debido a las leyes de la ecología urbana:
- Capacidad de carga: Si se retiran los gatos de un sector, el alimento y el refugio siguen disponibles.
- Ocupación inmediata: «Si yo retiro los animales del medio, ese medio va a ser ocupado sin duda por otro animal que, encima, va a estar fértil», detalló Malavassi.
- La solución técnica: El nicho ecológico debe estar ocupado en la ciudad, pero con un animal castrado y vacunado. De este modo, el felino defiende su territorio evitando que ingresen ejemplares fértiles o enfermos, pero sin reproducirse ni transmitir zoonosis.
«Se han probado los refugios, los encierros, las matanzas, los chips, los registros, las multas… nada de esto es exitoso frente a la sobrepoblación», argumentó el veterinario, reforzando que solo las castraciones masivas rompen el ciclo reproductivo.
La rabia en Argentina: Una realidad que no permite grietas
El debate en Comodoro impacta directamente en la seguridad de la población humana. Malavassi recordó que el virus de la rabia sigue circulando activamente en el territorio nacional y las consecuencias de bajar la guardia son letales. «El último caso mortal humano de rabia en Argentina fue hace muy pocos años en Coronel Suárez… el virus de rabia en Argentina está presente. Esto es salud pública, esto no es un problema que tenemos los veterinarios o los que amamos a los animales».
Para el experto, la solución definitiva está al alcance de los municipios si existe la voluntad de aplicar programas eficientes y económicos. «Es un municipio que se pone enfrente de la sociedad a solucionar una problemática de salud que es muy económica. El método eficaz, comprobado mundialmente, es el de las castraciones masivas, gratuitas, sistemáticas, tempranas y totalmente abarcativas geográficamente», concluyó.
