Voluntarios cuidan a los animales, entre ellos dos perras que pertenecían al niño fallecido Ángel.
En el Dispensario Canino Municipal de Comodoro Rivadavia se encuentran actualmente diez perros judicializados que aguardan una adopción responsable. Entre ellos, dos perras llamadas Mora y Brownie, que pertenecían a Ángel, el niño de 4 años fallecido en la ciudad.
El trabajo en el dispensario es realizado por voluntarios, incluyendo paseadores, rescatistas y colaboradores, que asisten a los animales diariamente. Según informaron, los perros provienen de situaciones de abandono, maltrato o encierro.
Uno de los casos es el de Max, un ovejero alemán de entre 5 y 6 años que recibió maltratos severos. Actualmente, el animal sigue un tratamiento con una educadora canina y medicación. “Cada perro tiene una historia y miedos diferentes. No a todos les lleva el mismo tiempo volver a confiar”, declaró Gabriela, una de las voluntarias.
