El presidente de una entidad farmacéutica señaló que los atrasos en las liquidaciones alcanzan hasta dos meses, lo que pone en riesgo la continuidad de la atención a jubilados y afecta la cadena de pagos del sector.
El presidente de una entidad farmacéutica, Eduardo Molina, explicó que el problema con los pagos del PAMI «no es nuevo», pero ha alcanzado un «nivel crítico». Según detalló, las farmacias financian de hecho al sistema: entregan medicamentos a los afiliados y deben pagar a las droguerías en plazos de unos 15 días, mientras que el organismo acumula demoras de entre cuatro y cinco quincenas.
«Hoy estamos prácticamente con dos meses de atraso. Ayer se pagó una quincena, pero es una gota en el desierto», graficó Molina. Esta situación hace que la cadena de pagos -que involucra a laboratorios, droguerías y farmacias- comience a resentirse. Algunas droguerías ya recortaron la provisión o aplican tasas de financiación que rondan el 40% anual, un costo que, según el dirigente, supera la rentabilidad media de una farmacia.
En ese contexto, si bien la mayoría de las farmacias en la Patagonia continúa dispensando medicamentos gracias al stock acumulado, comienzan a aparecer restricciones. «Las que no tienen espalda financiera ya empiezan a retacear o directamente no pueden entregar porque no logran reponer», señaló. Molina remarcó que el impacto no es solo económico, sino también ético, ya que las farmacias son parte del sistema de salud y la interrupción afecta directamente a pacientes crónicos.
El dirigente alertó sobre el riesgo de un quiebre en la cadena de prestaciones, en línea con lo que ya ocurre en el sector médico. «Si esto se corta, el perjudicado es el afiliado, el jubilado que necesita medicación para enfermedades crónicas: hipertensión, diabetes, problemas cardíacos. No pueden esperar», remarcó. En relación a los precios, aclaró que las farmacias no son formadoras y que los valores están regulados a nivel nacional.
Molina también cuestionó la falta de respuesta estructural desde el Estado. «Cuando reclamamos, el PAMI dice que no recibe fondos; Salud dice que depende de Economía. Pero en el medio está el paciente, que no puede esperar», afirmó. Advirtió, además, sobre un posible efecto en cadena: la falta de acceso a medicamentos puede derivar en complicaciones de salud que terminen saturando el sistema público.
