La Justicia resolvió prisión preventiva para la madre y su pareja. El fiscal expuso los elementos de la investigación y la hipótesis que maneja el Ministerio Público.
La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años de Comodoro Rivadavia, tuvo este martes una jornada clave con la realización de la audiencia de control de detención. La Justicia resolvió que la madre del menor, Mariela Altamirano, y su pareja, Michel González, continúen detenidos bajo prisión preventiva por un plazo de seis meses.
En ese marco, el fiscal de la causa, Cristian Olazábal, expuso los principales elementos reunidos hasta el momento. El funcionario judicial remarcó que, de acuerdo con los testimonios recabados, Ángel permaneció únicamente al cuidado de los dos imputados en el domicilio antes de ser trasladado al hospital. «De las entrevistas realizadas se puede establecer que Ángel solo estuvo al cuidado de ellos dos», afirmó Olazábal ante el juez.
Uno de los puntos centrales del planteo del fiscal estuvo vinculado al resultado preliminar de la autopsia, que confirmó que el menor sufrió lesiones internas en la cabeza que derivaron en un paro cardiorrespiratorio. Para Olazábal, ese informe pericial constituye una prueba directa clave. «Se ha descartado una patología previa, entonces todo nos lleva a pensar que las lesiones que tenía en la cabeza fueron ejecutadas por un tercero», sostuvo.
A partir de ese cuadro, la fiscalía sostiene una línea investigativa que apunta a los detenidos. «Los testigos refieren que el niño estaba en ese domicilio solo con ellos. Y nos permite descartar las coartadas que le dieron al personal policial en un principio», agregó. En este punto, el fiscal señaló directamente a Michel González como el presunto autor material de la agresión fatal.
Otro de los aspectos del alegato estuvo centrado en la conducta atribuida a la madre del niño, Mariela Altamirano. Según la postura de la fiscalía, la mujer no intervino durante el episodio de violencia ni actuó de manera adecuada después de que el menor resultara gravemente herido. «Altamirano no hizo nada, no intervino ni durante las agresiones físicas, pero tampoco hizo nada después», afirmó el fiscal.
Sobre la base de estos elementos, la fiscalía formuló una imputación diferenciada: a González le atribuye una conducta activa en la agresión, mientras que a Altamirano le endilga responsabilidad por omisión, en función de su deber de cuidado como madre.
Con la prisión preventiva ya confirmada, la causa avanzará ahora en la profundización de testimonios, peritajes y análisis forenses que buscarán reconstruir con precisión qué ocurrió en las últimas horas de vida de Ángel.
