El documento, incorporado a la causa judicial, describe una alteración en el comportamiento del niño de 4 años en el Jardín de Infantes N° 413 de Comodoro Rivadavia, tras otorgarse su tenencia a la madre.
El caso de Ángel Nicolás López, el niño de 4 años cuya muerte se investiga como presunto homicidio agravado, incorpora un nuevo elemento al expediente judicial: el informe elaborado por su docente del Jardín de Infantes N° 413 de Comodoro Rivadavia. El documento describe cambios en su conducta en los días previos a dejar la institución, luego de que la Justicia otorgara su tenencia a su madre, Mariela Altamirano.
Sandra Jaramillo, quien fue su docente durante 2025, lo recordó con afecto. «Ángel siempre ingresaba con una sonrisa al jardín y daba unos abrazos que te alegraban el día», relató. Según su testimonio, el niño era querido por todos, asistía con regularidad y se vinculaba bien con compañeros y directivos.
El informe docente marca un quiebre en su comportamiento. «El 7 de noviembre, previo a su retiro de la institución, se lo observó exaltado, mostrándose enojado, gritando, angustiado», señala el documento. La descripción agrega que se mostraba «molesto, desganado, sin deseo de realizar la actividad». Como ejemplo, la docente detalló que el niño se negó a colorear una figura, algo que contrastaba con sus hábitos, ya que disfrutaba pintar y dibujar a su familia.
Antes de ese cambio, su desempeño era valorado positivamente. La docente destacó su atención y su buen vínculo con todos. También dejó constancia del acompañamiento de la familia con la que vivía: «Lorena y Luis siempre estuvieron presentes en todas las actividades… Él corría a abrazarlos cuando los veía llegar». El informe remarca que, hasta el 4 de noviembre, llegaba al jardín «en muy buenas condiciones, en cuanto a higiene» y con «una buena apariencia física».
Tras la decisión del juez Pablo José Pérez, que otorgó la tenencia a su madre, el niño se mudó a una vivienda en la zona de Quintas, a unos seis kilómetros del centro de Comodoro Rivadavia. Allí convivía con Mariela Altamirano, su pareja Maicol González y una beba, en una casa precaria de un solo ambiente.
El impacto del caso atraviesa a la comunidad educativa. Sandra Jaramillo expresó: «Me duele el corazón pensar que esa sonrisa que tanto amor nos brindaba a más de uno ya no está. Me afectó mucho porque se podía haber evitado si tan solo lo hubieran escuchado».
Mientras la investigación avanza, el informe del jardín se consolida como una pieza central para reconstruir los últimos meses de Ángel.
