Martín Cárcamo advirtió que la circulación ilegal de armas y el narcotráfico generan un escenario de alto riesgo. En lo que va del año se registraron ocho homicidios en la ciudad.
El fiscal Martín Cárcamo sostuvo que la expansión del narcotráfico y la circulación ilegal de armas constituyen una combinación de alto riesgo que podría profundizar la crisis de seguridad en Comodoro Rivadavia. La advertencia se produjo tras la reciente detención de Luis Damián Uribe, quien sobrevivió al ataque armado en el que falleció su pareja, Mariana Calfuquir.
El procedimiento policial se llevó a cabo en la zona de avenida Kennedy y Patricios, donde efectivos interceptaron el vehículo en el que se desplazaba y hallaron una pistola calibre 9 milímetros oculta en el interior. Según la investigación, el arma tenía el cargador colocado y munición en la recámara. A partir de ese hallazgo se iniciaron actuaciones judiciales por tenencia ilegal de arma de fuego, mientras que la Justicia Federal intervino por la presencia de estupefacientes encontrados durante el operativo. La causa derivó en el dictado de una prisión preventiva por cuatro meses para Uribe.
Más allá de este caso, Cárcamo trazó un panorama sobre la realidad local. Según indicó, la proliferación de armas en circuitos clandestinos y el crecimiento del mercado de drogas representan factores detrás de numerosos episodios delictivos que investiga la Justicia. El fiscal señaló que ambos fenómenos están relacionados y que, cuando convergen, generan un escenario propicio para el incremento de enfrentamientos armados, ataques violentos y homicidios.
Durante los últimos meses, Comodoro Rivadavia fue escenario de balaceras, intentos de asesinato y crímenes consumados en distintos sectores. A ello se sumó recientemente el fallecimiento de un hombre que permanecía internado tras haber sido baleado en abril en el barrio San Cayetano, hecho que elevó las estadísticas de homicidios de este año.
Otro aspecto que mencionó el fiscal es la creciente desconfianza de algunos sectores de la sociedad hacia las instituciones judiciales. Cárcamo advirtió que en numerosas investigaciones se observa una tendencia a resolver conflictos mediante represalias personales, evitando la intervención de la Justicia. Según explicó, esta lógica favorece la aparición de nuevos hechos violentos y alimenta ciclos de enfrentamientos. Asimismo, indicó que víctimas o testigos optan por no denunciar delitos o se niegan a colaborar con las pesquisas, dificultando el esclarecimiento de los hechos.
Consultado sobre la posibilidad de que Comodoro presente características similares a las que precedieron el crecimiento del crimen organizado en Rosario, el fiscal evitó realizar afirmaciones concluyentes, aunque reconoció que existen señales que merecen atención. En ese sentido, sostuvo que si no se implementan políticas integrales para abordar el problema, la ciudad podría comenzar a reproducir procesos que años atrás parecían exclusivos de otros centros urbanos afectados por el narcotráfico.
Dentro de ese contexto, Cárcamo también analizó el proyecto impulsado por el Gobierno del Chubut para que la Justicia provincial intervenga en investigaciones relacionadas con la venta minorista de drogas. Según consideró, la medida podría contribuir a agilizar las investigaciones de menor escala y permitir que la Justicia Federal concentre recursos en organizaciones criminales más complejas. No obstante, aclaró que el éxito de la iniciativa dependerá de la disponibilidad de recursos, personal especializado y coordinación entre organismos judiciales.
El fiscal también hizo referencia al incremento de personas que evalúan adquirir armas como mecanismo de protección frente a la inseguridad. Sin embargo, remarcó que una parte importante del armamento que circula en la ciudad proviene de mercados clandestinos, situación que aparece reiteradamente en expedientes vinculados a delitos violentos.
