El 23 de mayo de 2002, tres mujeres murieron en un laboratorio de Cipolletti, Río Negro. Una cuarta sobrevivió, pero nunca declaró. A más de dos décadas, la causa judicial no tiene responsables firmes.
El 23 de mayo de 2002, en la localidad de Cipolletti, provincia de Río Negro, un hombre ingresó a un laboratorio y atacó a cuatro mujeres. Tres murieron: la bioquímica Mónica García, la psicóloga Carmen Marcovecchio y la paciente Alejandra Carbajales. La cuarta mujer, Ketty Karavatic, madre de Alejandra, sobrevivió pero no declaró ante la justicia.
Según consta en la investigación, Mónica García recibió nueve puñaladas y fue atacada con ácido acético. Carmen Marcovecchio fue hallada atada, con quemaduras en el rostro y trece heridas de arma blanca. Alejandra Carbajales fue degollada y murió desangrada en el patio interno del lugar. Ketty Karavatic llegó al laboratorio preocupada por la demora de su hija y fue herida en el cuello con un cuchillo por el agresor, quien escapó en bicicleta.
Carlos Leiva, esposo de Mónica García, declaró: “Me acerqué y era un desastre: pisadas, mucha sangre, lamentos, gritos. Sacaron a Mónica en una camilla y ahí sentí que ya no estaba más”. Sobre el hospital, agregó: “Me cerraron la puerta y me quedé con esa imagen. Mónica ya no luchaba”. Leiva afirmó que le prometió a su esposa cuidar a sus hijos.
Ricardo Cejas, esposo de Carmen Marcovecchio, sostuvo: “Mucho tiempo creí en la Justicia, pero me equivoqué”. Y añadió: “Hubo mucha impericia por parte de todo el sistema penal de la provincia de Río Negro. Y así estamos: con la causa abierta y sin nadie preso”.
En el curso de la investigación, dos hombres apellidados Sandoval, Javier y David, fueron detenidos en distintos momentos. En 2004, ambos fueron absueltos por falta de pruebas. El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro anuló la absolución de David Sandoval y ordenó un nuevo juicio, que terminó con una condena a prisión perpetua. En 2010, la Corte Suprema de Justicia de la Nación anuló esa condena y ordenó su liberación. Actualmente, no hay personas detenidas por el caso.
Leiva expresó: “Para mí Sandoval no tenía nada que ver. Nunca me cerró”. Cejas, por su parte, señaló: “Me gustaría ir caminando por la calle y que alguien me cuente qué fue lo que realmente pasó dentro del laboratorio”.
