La colocación de la primera capa de asfalto en el tramo entre Gatica y Linares marca un hito en la transformación de la avenida. El secretario de Infraestructura confirmó el ritmo de ejecución y destacó el trabajo en tres turnos.
La Avenida Mosconi atraviesa su momento más visible de transformación. Este fin de semana comenzó la colocación de la «base negra», la primera capa de asfalto, en el tramo comprendido entre las calles Gatica y Linares, el sector con mayor grado de avance de toda la obra. El hecho marca un punto de inflexión en un proyecto que, a 70 días de su lanzamiento, ya muestra resultados concretos sobre la traza.
El secretario de Infraestructura y Planificación Urbana del municipio, Alejandro Nicola, confirmó el inicio del asfaltado y destacó el ritmo de ejecución alcanzado. «Estamos transitando el tercer mes de obra y ayer empezamos a colocar la base negra. Venimos con los tiempos muy bien», señaló el funcionario en diálogo con LU5.
Los números detrás del asfaltado dan cuenta de la envergadura del proyecto. Solo en el tramo entre Gatica y Linares se utilizarán 32 mil toneladas de asfalto, transportadas en alrededor de 1.100 bateas. El ritmo de descarga también es llamativo: en una sola hora se volcaron seis camiones de 30 toneladas cada uno, es decir, 180 toneladas en minutos.
Para dimensionar la diferencia con las obras habituales de la ciudad, Nicola precisó que la planta municipal utilizada normalmente para bacheo produce entre 10 y 20 toneladas por día, lo que la hace completamente insuficiente para un emprendimiento de esta magnitud. La obra requiere producción industrial sostenida durante varias semanas.
El asfaltado no avanzará de forma lineal de un extremo al otro de la avenida. En cambio, se trabajará por sectores en simultáneo, según el estado de avance de cada frente. Además del tramo Gatica-Linares, está previsto sumar en breve la zona comprendida entre Chubut y Olascoaga, donde las tareas preparatorias también registran un nivel de avance importante.
Para sostener ese ritmo, la obra se desarrolla en tres turnos diarios —mañana, tarde y noche—, una modalidad que según Nicola fue clave para cumplir los plazos. «Esto está rindiendo sus frutos porque venimos muy bien con la obra y la vamos a terminar en los tiempos que teníamos previstos», afirmó.
Mientras avanza el asfaltado en superficie, debajo de la nueva traza se ejecutan simultáneamente múltiples obras de infraestructura que definirán las capacidades del corredor vial por décadas. Actualmente se trabaja en cruces pluviales, instalaciones semafóricas y canalizaciones para futuras líneas de media tensión de 33 kV que deberá incorporar la cooperativa CALF. También se tienden cañerías para iluminación y fibra óptica.
Esta última infraestructura permitirá la instalación de cámaras de seguridad y monitoreo de tránsito en distintas esquinas del corredor, dotando a la avenida de un nivel tecnológico que excede a una obra vial convencional. En cuanto a la estructura final de la calzada, el esquema contempla dos capas de base negra y una carpeta asfáltica final elaborada con asfalto modificado, un material especial diseñado para mejorar la durabilidad de la superficie ante el tránsito intenso. «La última capa se hará una vez que estén terminadas todas las bases negras. Esa será la capa superior definitiva de todo el paquete estructural», explicó Nicola.
