La Vicepresidente participó de una ceremonia alternativa en Buenos Aires y explicó su decisión de ausentarse del evento principal, que congregó a numerosos dirigentes.
La Vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel, no asistió a la misa central en homenaje al papa Francisco realizada en la Basílica de Luján. En su lugar, participó de una ceremonia en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio porteño de Almagro, lugar donde fue bautizado Jorge Bergoglio.
La ausencia de la titular del Senado, quien en ese momento se encontraba a cargo del Poder Ejecutivo ante el viaje del presidente Javier Milei, generó repercusiones. Villarruel explicó sus motivos en declaraciones televisivas, afirmando: «Era una ceremonia para recordar al Papa, pero ahí estaba lo peor de la casta política». Según sostuvo, el acto en Luján perdió su carácter religioso para transformarse en un espacio con intereses políticos.
«Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas», expresó, destacando el valor simbólico del templo elegido, vinculado a los orígenes del pontífice. La misa en Luján reunió a referentes de distintos sectores, como el vocero presidencial Manuel Adorni, el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem, el senador Bartolomé Abdala y el gobernador bonaerense Axel Kicillof, entre otros.
La Vicepresidente comparó la situación con otras fechas sensibles, argumentando que «la política se mete en momentos que son de la gente». El episodio puso en agenda el debate sobre la participación de dirigentes en eventos religiosos y evidenció diferencias en la forma de conmemorar la figura del papa Francisco.
