La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) presentó un paquete de inversiones por US$ 42.000 millones bajo el RIGI y proyectó exportaciones por US$ 22.000 millones en el mediano plazo, en el marco del Día de la Minería en San Juan.
La minería argentina busca consolidarse como uno de los sectores con mayor capacidad de generación de divisas en los próximos años. La Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) presentó un paquete de inversiones por US$ 42.000 millones bajo el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y proyectó exportaciones por US$ 22.000 millones en el mediano plazo.
El planteo fue realizado en un encuentro con la prensa previo al Día de la Minería en San Juan, donde el presidente de CAEM, Roberto Cacciola, sostuvo que el crecimiento de la actividad dependerá no solo del capital disponible, sino también de las condiciones políticas, normativas y de infraestructura que puedan construirse en los próximos años. “Sin inteligencia en la toma de decisiones, este proceso no va a funcionar. La minería no se instala sola: hay que construir condiciones”, afirmó Cacciola.
Desde la cámara empresaria señalaron que el RIGI aparece como una herramienta central para mejorar los plazos de decisión de las compañías. Según Cacciola, “sin el RIGI, varios de estos proyectos no se habrían activado en los tiempos actuales”. El régimen ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para grandes inversiones, y es observado por el sector minero como un instrumento para dar previsibilidad a proyectos que requieren desembolsos de largo plazo.
CAEM planteó que la Argentina cuenta con una ventana de oportunidad para ampliar su participación en el mercado global de minerales, con foco en cobre, litio y otros recursos vinculados con la transición energética. Cacciola advirtió que muchos proyectos dependen de obras de energía, caminos, transporte y corredores logísticos que aún no están resueltos. “La infraestructura va a tener que correr de la mano del crecimiento de los proyectos. Sin eso, no hay escala posible”, sostuvo.
El planteo alcanza a distintas regiones mineras del país, donde la distancia a los puertos, la disponibilidad de energía y la capacidad de transporte condicionan los costos de producción. CAEM también puso el foco en el rol de las provincias, titulares del dominio originario de los recursos naturales. Según Cacciola, existe un mayor consenso entre gobernadores y Nación respecto del lugar estratégico de la minería, aunque persisten tensiones por esquemas de empleo local, compras locales y regulación provincial. “Hoy el desafío es resolver inteligentemente las tensiones entre lo local y lo nacional”, expresó.
La cámara empresaria sostiene que la coordinación entre jurisdicciones será clave para evitar regulaciones fragmentadas que puedan afectar la competitividad de los proyectos. El sector reclama reglas estables, previsibilidad fiscal y acuerdos políticos sostenidos en el tiempo.
