Un operativo de castración en el barrio Próspero Palazzo generó diferencias entre áreas municipales respecto al momento adecuado para vacunar a los animales.
Un operativo de castración de gatos ferales en el barrio Próspero Palazzo de Comodoro Rivadavia puso en evidencia diferencias de criterio técnico entre la Secretaría de Control Urbano y Operativo y el equipo de Veterinaria Municipal. El desacuerdo se centró en el momento de aplicar la vacuna antirrábica y la desparasitación a los felinos capturados.
El secretario de Control Urbano y Operativo, Miguel Gómez, confirmó que los veterinarios de planta, incluida su directora Josefina Ferreyra, se negaron a aplicar las vacunas y desparasitarios tras la cirugía de esterilización. Los profesionales argumentaron que el estrés postoperatorio y la anestesia podrían reducir la efectividad de la vacuna al disminuir las defensas del animal.
Frente a esta postura, la Secretaría sostuvo que, tratándose de animales ferales con escasas posibilidades de una nueva captura, era imperativo aprovechar la oportunidad para inmunizarlos. «En otros municipios se castra e inmediatamente se vacuna antes de liberar al gato», explicó Gómez, destacando que las dosis son provistas por la Provincia de forma gratuita.
Para destrabar la situación, el Municipio convocó a un veterinario externo, quien finalmente aplicó las vacunas y desparasitarios a los gatos antes de que despertaran de la anestesia y fueran liberados en su hábitat. Los felinos, que se encontraban en el predio de un referente animalista local fallecido recientemente, fueron así esterilizados y protegidos contra la rabia.
Gómez adelantó que elevará un informe detallado al intendente para que se analicen posibles medidas administrativas respecto a la negativa del equipo de Veterinaria a prestar el servicio según el protocolo impulsado por su área.
Especialistas en salud pública y zoonosis coinciden en que la castración y la vacunación son componentes esenciales e indivisibles para el control de poblaciones de animales ferales, considerando a la vacunación antirrábica como una cuestión de seguridad sanitaria fundamental.
