El tramo de la Ruta Nacional N° 3 que conecta Caleta Olivia con Comodoro Rivadavia, en el sur de Chubut, ofrece un viaje de 69 kilómetros entre la estepa y el mar, con parajes naturales, playas extensas y vestigios históricos que invitan a la exploración.
El tramo de la Ruta Nacional N° 3 que une Caleta Olivia con Comodoro Rivadavia, en el sur de la provincia de Chubut, es una vía de comunicación clave para la región. A lo largo de sus 69 kilómetros, el camino presenta un paisaje donde la estepa patagónica se encuentra con el mar Atlántico, generando postales de gran belleza natural.
El recorrido inicia en las proximidades de Rada Tilly, donde se encuentra el acceso a la reserva «La Arboleda», conocida popularmente como «los Vagones». Este sendero de más de 2 kilómetros conduce a dos antiguos vagones, un espacio para el esparcimiento cercano a la ciudad.
Continuando hacia el sur, la ruta bordea una serie de playas. Entre ellas se destacan la playa Belvedere, también llamada «la Bajada de los Palitos», un punto de gran afluencia en temporada estival; «La Herradura», un sector residencial frente a Punta Delgada; y «Playa Bonita» o «Los Límites», una extensa área de arena ubicada cerca del puesto interprovincial «Ramón Santos», que marca el límite con Santa Cruz.
Uno de los puntos más reconocidos del trayecto es Punta Maqueda, conocido como «Punta Peligro» por su curva cerrada. Desde su altura se obtienen vistas panorámicas del litoral. Más adelante, en la Bahía del Fondo, se suceden playas como La Tranquera y Acina, esta última frecuentada por practicantes de deportes náuticos como kitesurf y stand up paddle. En este sector también se alza el cerro Pan de Azúcar, de aproximadamente 120 metros, destino para aficionados al trekking.
Un sitio de interés histórico son las ruinas de La Lobería, un antiguo paraje donde a principios del siglo XX funcionó una planta procesadora de lobos marinos y ballenas. En la actualidad, el área es utilizada principalmente para la pesca costera.
El recorrido por esta ruta permite apreciar la diversidad de ambientes de la costa patagónica chubutense, desde playas familiares hasta reservas naturales y sitios con historia, ofreciendo múltiples opciones para detenerse y contemplar el paisaje.
