La misión Artemis II de la NASA, que enviará astronautas alrededor de la Luna, incluirá tecnología argentina. El microsatélite Atenea, desarrollado en el país, será liberado para realizar experimentos científicos y de comunicación en el espacio profundo.
Este miércoles, si las condiciones meteorológicas lo permiten, la NASA tiene previsto el lanzamiento de la misión Artemis II desde el Centro Espacial Kennedy a las 19.24 (hora argentina). Se trata de la primera misión tripulada del programa Artemis, que llevará astronautas en un viaje de aproximadamente 10 días alrededor de la Luna, marcando el regreso de las misiones tripuladas al satélite terrestre después de 1972.
La misión tendrá un componente argentino: en la nave viajará el microsatélite Atenea. Se trata de un dispositivo tipo CubeSat 12U (30x20x20 centímetros), diseñado y construido en el país. Su rol será ubicarse entre la Tierra y la Luna para obtener datos y comunicarse a 70.000 kilómetros de distancia con las estaciones terrenas de la CONAE en Tierra del Fuego y Córdoba.
Según la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, entre los objetivos técnicos de Atenea se destacan medir niveles de radiación desde órbita baja hasta el espacio profundo, evaluar el comportamiento de componentes electrónicos en condiciones extremas, analizar señales de navegación GNSS a altitudes superiores a sus constelaciones, validar enlaces de comunicación de largo alcance y evaluar sensores de muy baja luminosidad y sistemas de medición de radiación.
El dispositivo, con un peso aproximado de 11 kilos y propulsado por paneles solares, también captará señales GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria. Estos ensayos son considerados esenciales para mejorar la navegación y el control de naves espaciales.
Argentina es el único país de América Latina invitado por la NASA a integrar una carga secundaria en esta misión, y uno de los cuatro a nivel global junto con Alemania, Arabia Saudita y Corea del Sur.
Una vez que el satélite sea liberado, aproximadamente cinco horas después del despegue, ejecutará una secuencia autónoma de activación, estabilizará su orientación y comenzará a transmitir telemetría hacia las estaciones terrenas en Argentina. Esto iniciará la comunicación más lejana lograda hasta el momento con un microsatélite argentino.
El proyecto es el resultado de un trabajo articulado por la CONAE, con participación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), la Facultad de Ingeniería de la UBA (FIUBA), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa argentina VENG.
