El prodigio argentino que cantó para Maradona y el Papa Francisco, que ahora la rompe en la TV española

Con apenas 21 años, Martín Savi tiene un listado de logros envidiable. Formado en el histórico Teatro Colón y con paso por la academia de Valeria Lynch, el joven tenor empezó a forjar su camino cuando todavía era un chico que afinaba sueños más grandes que su edad.

Su nombre comenzó a circular fuerte cuando, con solo 12 años, Julio Iglesias lo invitó a cantar Caruso ante un Luna Park colmado. Después llegaron los hitos internacionales: ganó el Festival de San Remo Junior en 2019, cantó ante el Papa Francisco en el Vaticano y compartió escenario con figuras consagradas de la lírica como José Carreras e Il Divo. Todo antes de cumplir la mayoría de edad.

En el último año, su carrera dio un salto decisivo en Europa. Su participación en Got Talent España lo puso frente a millones de espectadores y lo consolidó como una de las voces jóvenes más impactantes del certamen. Ahora redobla la apuesta: será el primer argentino en competir en Tu cara me suena España, el exitoso ciclo de Antena 3 en el que celebridades deben imitar a grandes íconos de la música.

A días de viajar para las grabaciones del reality que lo pondrá a prueba nuevamente, Savi volvió a Buenos Aires para reencontrarse con su público local con Martín Savi in Concert – Una voz universal, los días 20 y 21 de marzo en el Teatro Avenida. El concierto contará con una orquesta sinfónica de 21 músicos y la promesa de esa “emoción sin filtros” que él mismo define como su sello.

Pero detrás del artista que canta en ocho idiomas y llena teatros históricos, hay un joven que todavía organiza su agenda entre clases de técnica vocal, entrevistas y ensayos interminables. En medio de una tarde cargada de compromisos -con una clase programada con su profesora de canto y reuniones previas a su regreso a España-, Martín recibió a Clarín en el living de su casa.

El ambiente parecía salido de una revista de decoración. Todo impecable, los pisos brillantes, cada objeto en su lugar. En el centro de la escena, un piano de cola blanco se robaba las miradas, aun compitiendo con los ventanales enormes que regalaban una vista panorámica impactante desde lo alto. Allí, entre la elegancia sobria y el silencio que antecede a cada ensayo, el tenor habló de su presente explosivo, del desafío televisivo que lo espera y del vértigo de crecer tan rápido sin perder la esencia.

Una pasión que lo une con sus raíces

-¿De dónde surgió tu amor por la música clásica?

-Quizá viene por mis raíces italianas. Del lado de mi padre vienen de Parma, que es donde nacieron Luciano Pavarotti, Giuseppe Verdi, muchos artistas muy reconocidos de la ópera. A mi padre le gustaba mucho, entonces desde la cuna yo ya escuchaba este tipo de música.

-¿De chico te llevaban a teatro a verlo en vivo?

-Si, me llevaban todo el tiempo y me ponían mucha música. Después ya empecé a querer ir por interés propio al teatro.

-¿Tenes algún registro de a qué edad empezaste a cantar?

-Creo que fue a los 6 o 7 años. Realmente era muy chiquito.

-En el colegio, ¿tus compañeros conocían tu faceta de cantante de ópera?

-Sí, se enteraban porque siempre me iba más temprano del colegio para ensayar o hacer algo relacionado al canto. Siempre fui de compartirlo igualmente, porque me gustaba lo que hacía. No tenía motivos para ocultarlo.

-¿En qué momento de tu vida te decidiste a profesionalizar esa pasión porque querías dedicarte a eso?

-Sí. Recuerdo que a lo 12 años ya lo tenía muy claro. Ya cuando empecé a cantar con grandes artistas, sabía que eso era para mí.

-¿Cuál fue la primera gran puerta que te abrieron?

-De muy chico, acá en Buenos Aires, canté con Il Divo. Ellos vinieron a hacer un Luna Park y yo los fui a buscar a Perfil, mientras estaban en medio de una nota. Me les puse en frente y les canté. Primero solo, y después se sumaron ellos. En ese momento me ofrecieron ser su telonero. Y después vinieron varias cosas a raíz de eso. Estuve con José Carreras y con Julio Iglesias, con quien también canté en el Luna Park. De ahí ya la próxima gran oportunidad fue en Europa, cuando viajé a Italia para el Partido Mundial por la Paz. Ahí estuve con Diego Maradona y le canté el Papa Francisco.

-¿Recordás qué sentiste ante la presencia de dos figuras argentinas tan emblemáticas?

-Era muy chico, y mi caradurez de niño podía con todo. También creo que estaba relajado porque cuando sos niño todo se te perdona. Sabía que si quizá no cantaba tan bien, pero canté muy bien, no iba a pasar nada. Siempre decidí arriesgarme, siempre pensando que tal vez era mi única oportunidad en la vida.

El sorpresivo salto en la TV española

-¿Cómo surge la idea de probar suerte en «Got Talent España»?

-Había visto unos algunos videos de la competencia en redes sociales y me gustaba mucho el jurado. Me llamó mucho la atención el escenario de Got Talent en sí. Entonces dije: «¿Por qué no ir?». Me presenté en un casting y ya a los dos días me llamaron.

-¿Tuviste que mudarte a España?

-Yo vivo en Buenos Aires, siempre. Me encanta Buenos Aires. Viajo sólo por trabajo y vuelvo. Ahora, por ejemplo, me tengo que ir una semana a grabar Tu cara me suena, que es una muy linda oportunidad también.

-¿Y cómo te ves en ese formato, que te va a pasear por varios géneros y te va a sacar de tu zona de confort?

-Lo bueno de cantar ópera es que uno entrena mucho la técnica vocal. Entonces eso te facilita un montón las cosas. Si bien todo lo que se hace implica un estudio y una elaboración del personaje, con una formación se vuelve mucho más fácil aprender la manera en la que interpretan otros artistas y tratar de imitarlos de la mejor manera posible. También estudié actuación, que sirve mucho.

-¿Acá en la Argentina nunca te probaste para un reality?

-No, acá en Buenos Aires nunca. Antes de Got Talent, en 2019, estuve en San Remo, en Italia. Pero en la Argentina, no. Una vez fui a ShowMatch a cantar, pero fui directamente a presentarme, no a competir.

-¿Estás casado con la ópera o estás abierto a explorar otros géneros?

-Yo todavía no estoy casado con nadie. La realidad es que a mí me gusta mucho la música internacional. Y eso abarca muchos géneros, muchos idiomas, muchos ritmos. Disfruto cantar desde ópera hasta pop, pasando por baladas, comidas musicales. Eso está bueno porque te abre un abanico de canciones. Es un cancionero muy grande para toda la gente que quiere escucharte.

-Y ahora que me decís que te gusta el teatro musical, ¿te ves en algún momento audicionando para una obra?

-Sí, totalmente. De hecho tengo el proyecto de hacer Jesucristo Superstar en España. Es una obra muy exigida actoralmente y vocalmente. Seguramente este año o el año que viene ya estaremos trabajando para hacer la obra en la temporada.

-¿Y el cine? ¿Te tienta probarlo?

Me encantaría. Creo que lo más importante de un artista, hoy en día, es ser un artista completo. Un artista que abarque muchos frentes. No es como antes, que si cantabas ópera no podías cantar algo diferente. Ahora ya no es así. Se puede y hay que hacer de todo.

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