En medio de la controversia generada por la postergación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), el ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el Gobierno impulsará un nuevo sistema para medir la inflación, basado en una encuesta de hogares completamente actualizada, que refleje los hábitos de consumo actuales de la población.
La definición llega tras la renuncia de Marco Lavagna al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la decisión oficial de suspender la aplicación de la metodología que estaba prevista para febrero, pese a que los cambios técnicos ya se encontraban listos para su implementación.
Desde 2017, el IPC se calcula a partir de una canasta construida sobre la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, que pondera los distintos rubros según los patrones de consumo de las familias argentinas. Durante la gestión de Lavagna, el organismo había trabajado en una actualización metodológica basada en la ENGHo 2017/18, con el objetivo de modernizar el indicador.
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Sin embargo, Caputo cuestionó la validez de aplicar esa canasta en el contexto actual. “La encuesta en la que se basaba el nuevo esquema no es de ahora, es de 2018. Entre ese año y hoy pasaron muchas cosas, incluida una pandemia”, sostuvo el ministro. En ese sentido, remarcó que los hábitos de consumo actuales difieren incluso más de los de 2018 que estos respecto de los de 2004, lo que, a su criterio, vuelve insuficiente esa actualización.
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La postura del Gobierno frente al cambio de metodología
En declaraciones televisivas, Caputo explicó que el Ejecutivo considera inconveniente modificar el índice de inflación en medio del proceso de desinflación que atraviesa la economía. “Si vamos a actualizar el sistema, lo lógico es terminar este proceso con el mismo método y recién después realizar una nueva encuesta de hogares que refleje los cambios actuales”, afirmó.
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El ministro también aseguró que tanto él como el presidente Javier Milei coincidieron en la decisión de frenar el cambio. “Creemos que hay que comparar peras con peras y manzanas con manzanas. Cambiar el índice ahora podría generar confusión y dar lugar a especulaciones”, expresó.
En ese marco, la publicación del nuevo IPC, que estaba prevista para el martes 10 de febrero, fue oficialmente aplazada. El propio Caputo había anticipado días atrás que el índice actual se mantendría “hasta que el proceso de desinflación esté consolidado”, subrayando que el Gobierno busca evitar cualquier ruido estadístico que afecte la credibilidad de los datos oficiales.
Reuters
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Qué cambios iba a introducir el nuevo IPC
En la práctica, la metodología que había preparado el INDEC implicaba una mayor ponderación de los servicios dentro de la canasta general. Rubros como vivienda, electricidad, gas, transporte y comunicaciones iban a ganar peso relativo, mientras que alimentos y bebidas, indumentaria y calzado reducirían su participación.
Este cambio técnico había despertado debates entre economistas y analistas, ya que una mayor incidencia de los servicios podría modificar la dinámica del índice en un contexto de actualización de tarifas y ajustes regulados.
Con la nueva decisión, el Gobierno confirmó que avanzará en el futuro con una nueva Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares, que sirva como base para un rediseño integral del IPC, aunque sin plazos definidos.
