Estudiantes, docentes y padres consultados en Comodoro Rivadavia apoyaron mayoritariamente la ley que restringe el uso de teléfonos móviles en las aulas. La norma fue aprobada por la Legislatura provincial.
La aprobación de la ley que restringe el uso de teléfonos celulares en las escuelas de Chubut generó opiniones en las calles de Comodoro Rivadavia. Tras la sanción de la norma por parte de la Legislatura provincial, ADNSUR consultó a estudiantes, docentes y padres. La mayoría consideró que los dispositivos móviles generan distracciones en las aulas y que es necesario establecer límites más claros.
Un joven consultado afirmó: “Me parece perfecta”. Una estudiante de Pico Truncado señaló que en su escuela los celulares ya están restringidos durante las clases y solo pueden utilizarse en los recreos. Su madre sostuvo que los dispositivos no deberían formar parte de la rutina de los chicos desde edades tempranas y contó que su hija, de 11 años, todavía no tiene teléfono propio.
Otro testimonio apuntó al impacto de la tecnología sobre los hábitos de estudio. Un joven explicó que su hermana, estudiante secundaria, recurre a herramientas de inteligencia artificial para resolver tareas. “Yo tengo una duda y quiero preguntarle a mi mamá, y ella me dice: ‘¿Por qué no le preguntás a ChatGPT?’”, comentó.
Una profesora reconoció que el uso permanente de los teléfonos se convirtió en una problemática en las aulas. “Hoy a muchos chicos les cuesta más estudiar o leer porque están todo el tiempo en TikTok o incluso en plataformas de apuestas”, advirtió. Consideró que la prohibición puede ser una herramienta útil para recuperar la atención durante las clases.
Entre los estudiantes secundarios también aparecieron opiniones matizadas. Algunos consideraron que los celulares son útiles para realizar tareas y buscar información, aunque coincidieron en que suelen transformarse en una fuente de distracción. Un alumno de la escuela nocturna relató que en su establecimiento los teléfonos se utilizan para resolver trabajos prácticos y reconoció que muchos compañeros recurren a herramientas de inteligencia artificial. “Se usa bastante, aunque después los profesores se dan cuenta”, comentó.
Otros jóvenes plantearon que la clave es establecer reglas claras. “Está bien sacarlo cuando alguien está jugando o no presta atención, pero también puede servir para algunas actividades”, opinó otro estudiante.
Padres apoyaron la medida por considerar que el uso excesivo de pantallas afecta la concentración y el rendimiento académico. Algunos recordaron que en varias escuelas de la ciudad ya existían restricciones previas, donde los celulares debían permanecer guardados o depositados en dirección durante toda la jornada escolar.
La discusión en Chubut forma parte de un fenómeno global. Durante el tratamiento legislativo, diputados hicieron referencia a un informe de la UNESCO titulado “¿Celular en las escuelas? Un tema en la agenda pública de América Latina”, presentado en mayo de este año. El documento advierte que el debate sobre los teléfonos móviles en las aulas se transformó en una preocupación global y señala que uno de cada dos países del mundo ya cuenta con regulaciones sobre su uso en establecimientos educativos.
En Argentina, no existe una legislación nacional unificada y cada provincia regula la cuestión de manera autónoma. Chubut se sumó a esa tendencia con una ley que establece restricciones según el nivel educativo. La normativa determina que en el nivel inicial los dispositivos solo podrán ser utilizados por docentes y auxiliares para fines pedagógicos, administrativos o emergencias. En el nivel primario, los alumnos no podrán usar celulares durante la jornada escolar salvo autorización expresa de los equipos pedagógicos. En el nivel secundario, la utilización queda limitada a actividades educativas previamente planificadas y autorizadas por el docente a cargo. La ley contempla excepciones para estudiantes que requieran dispositivos por razones de salud o necesidades específicas de aprendizaje debidamente acreditadas.
