En el marco del aniversario de Ni Una Menos, el Observatorio de la Oficina de la Mujer del Superior Tribunal de Justicia de Chubut difundió datos sobre femicidios ocurridos entre 2013 y 2025. El informe indica que el 95% de los agresores tenía un vínculo cercano con la víctima.
Al convocarse este 3 de junio una nueva marcha nacional del movimiento Ni Una Menos, la Oficina de la Mujer del Superior Tribunal de Justicia de Chubut dio a conocer datos sobre los femicidios ocurridos en la provincia desde 2013 hasta 2025.
La Oficina elaboró una infografía que representa características de las víctimas y de los femicidas, a partir de información registrada sistemáticamente y que se aporta al Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema.
Según el informe, la finalidad de estos datos es contribuir a difundir evidencia empírica que refuerce “la necesidad de prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres, contra la circulación de sesgos, prejuicios y mitos que obstruyen el acceso a justicia”, afirmaron desde la OM-OVG.
Los números de Chubut
El informe señala que las víctimas “tenían sueños y proyectos. Eran amas de casa, empresarias, estudiantes, empleadas de comercio, trabajaban en salud y educación”. Agrega que cerca del 70% tenían hijas e hijos.
Las víctimas de femicidios en Chubut “eran migrantes provinciales e interprovinciales, integrantes de pueblos originarios, y en algunos casos tenían una discapacidad. El 68% mujeres jóvenes y adultas; el 16% mujeres maduras; el 8% niñas y adolescentes y el 8% adultas mayores”.
Se consignó que “sólo el 22% había denunciado formalmente al agresor. Respecto del 78% restante, se relevó por otros medios que, al menos un 22% había atravesado por situaciones de violencia previa, que no fueron denunciadas”. La OM-OVG advirtió que “lo que se denuncia es la punta del iceberg. Las violencias silenciadas”.
Los agresores
El informe indica que “el 63% de los agresores eran parejas o exparejas” y “el 32% eran familiares o conocidos”, mientras que “sólo el 5% no tenían ninguna relación”. Esto implica que el 95% de los victimarios pertenecían al entorno cercano de las mujeres asesinadas.
Según el informe, “los agresores fueron varones comunes, casi como cualquier varón, de cualquier entorno”: trabajaban en la construcción, el transporte, la pesca, el petróleo, integraban fuerzas de seguridad, había changarines, empresarios y algunos desocupados.
Los victimarios “ejercieron la violencia letal en la etapa de mayor fuerza física y productividad. El 79% de los varones tenían al momento del hecho entre 19 y 49 años; el 18% entre 50 y 64 años y el 3% más de 65 años”.
El último dato del informe muestra que solo en dos años (2015 y 2022) no se registraron casos de femicidio. Respecto a la ubicación geográfica, los hechos ocurrieron en todo el territorio provincial, tanto en ciudades grandes como chicas, en la costa, meseta y cordillera.
