Con ingredientes simples y un aroma irresistible, el pan casero vuelve a ganar lugar en las cocinas. Una receta económica, rendidora y perfecta para acompañar mates, desayunos o cualquier comida del día.
Hacer pan casero tiene algo especial: el aroma que invade la casa, la masa creciendo de a poco y el placer de cortar una rodaja todavía tibia. Aunque muchos creen que es complicado, la realidad es que con pocos ingredientes y algo de paciencia se puede lograr un pan suave, esponjoso y lleno de sabor.
Esta receta es ideal para quienes quieren animarse por primera vez o para los que buscan una versión simple y rendidora para el día a día. Además de ser más económico, el pan hecho en casa permite jugar con distintas variantes, desde semillas hasta hierbas o quesos, adaptándolo al gusto de cada familia.
INGREDIENTES
Para una unidad
- Harina de trigo común, de todo uso: 500 g
- Agua templada: 325 ml
- Levadura fresca de panadería: 15 g
- Sal: 10 g
- Azúcar: 10 g
- Aceite de oliva virgen extra: 45 ml
ELABORACIÓN
- El primer paso será poner en un bol con agua templada y añadir la levadura fresca, desmenuzada, y el azúcar. Removemos hasta que el azúcar y la levadura se integren por completo.
- Luego, hay que incorporar la mitad de la harina y todo el aceite. Removemos bien, procurando aplastar los grumos que se formen, y dejamos reposar durante 20 minutos a temperatura ambiente, cubriendo el recipiente con un trapo limpio. La masa crecerá ligeramente y se llenará de burbujas.
- Transcurrido el tiempo de reposo incorporamos el resto de la harina, la sal y removemos hasta que no podamos más, porque se volverá muy espesa. Espolvoreamos la superficie de trabajo con harina y volcamos la masa sobre ella. Nos engrasamos las manos con aceite y amasamos durante un par de minutos.
- Formamos una bola con la masa y la colocamos sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal untado con un poco de aceite. Hacemos dos cortes en la superficie con un cuchillo afilado y, si queremos dar un aire rústico al pan, lo espolvoreamos con harina.
- Embadurnamos con aceite el interior de un recipiente amplio y hondo apto para horno (hemos usado un bol de pyrex de 24 cm, pero se puede usar una cacerola o similar) y cubrimos con él la masa. Cocemos en el horno, precalentado a 200 °C con calor arriba y abajo, durante 45 minutos. Destapamos y dejamos enfriar sobre una rejilla antes de consumir.
Con información de Directo Al Paladar.
