Los trabajadores metalúrgicos de Chubut y el país comenzarán a cobrar los salarios de mayo sin una nueva actualización paritaria, tras el vencimiento del acuerdo 2025-2026. La UOM y las cámaras empresarias continúan negociando sin avances concretos.
Los trabajadores metalúrgicos comenzarán a cobrar los salarios de mayo de 2026 sin una nueva actualización paritaria. Ante la falta de acuerdo entre la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y las cámaras empresarias del sector, las empresas liquidarán los haberes con los mismos valores que regían durante abril.
La paritaria metalúrgica correspondiente al período 2025-2026 venció al cierre del mes pasado y, hasta el momento, no hubo un nuevo entendimiento que permita modificar la escala salarial vigente. De este modo, mayo transcurre sin aumentos y con negociaciones todavía abiertas.
El esquema salarial actual responde al último acuerdo firmado por la organización gremial y el sector empresario. Como no se alcanzó una actualización antes del vencimiento, la estructura de ingresos se mantiene congelada mientras continúan las conversaciones para intentar destrabar el conflicto.
En la práctica, esto implica que los trabajadores cobrarán con las mismas referencias salariales definidas para abril. Aunque los montos finales dependen de la rama de actividad, la categoría, la antigüedad y los adicionales de convenio, la base salarial no registra cambios durante mayo.
De acuerdo con los valores de referencia que siguen vigentes, el valor hora para un ingresante ronda los $4.313. En tanto, los administrativos iniciales perciben haberes cercanos a $830.000 mensuales. Para las categorías intermedias, los ingresos se ubican en una franja que va entre $900.000 y $1.100.000, según las tareas desempeñadas y la rama industrial en la que se desempeñe cada trabajador.
A su vez, el Ingreso Mínimo Global de Referencia (IMGR) se mantiene en torno a los $1.036.000, cifra que continúa funcionando como uno de los principales parámetros dentro de la actividad metalúrgica. Desde el gremio remarcan que esos montos corresponden a la escala de abril y que no incorporan ningún incremento adicional para mayo.
En un contexto de inflación y pérdida del poder adquisitivo, la falta de actualización salarial vuelve a convertirse en uno de los principales focos de preocupación dentro del sector. La negociación entre la UOM y las cámaras empresarias atraviesa un momento especialmente complejo.
Las conversaciones continúan, pero hasta ahora no hubo avances concretos que permitan anticipar un acuerdo inmediato. Las diferencias entre las partes persisten y el escenario industrial tampoco ayuda a acelerar una definición. La desaceleración de la actividad fabril, la caída de la producción en algunos rubros y la incertidumbre económica general forman parte del contexto en el que se desarrolla la discusión.
Mientras tanto, el salario de los metalúrgicos permanece atado a valores establecidos meses atrás, algo que repercute de forma directa en los ingresos reales de los trabajadores.
El conflicto, además, sumó en las últimas semanas un fuerte componente político. La conducción nacional de la UOM, encabezada por Abel Furlán, denunció públicamente presiones externas que, según el gremio, buscan condicionar la negociación salarial. Desde el sindicato señalaron que existiría una estrategia para limitar cualquier recomposición de haberes y advirtieron sobre un posible intento de intervención en la organización.
Las críticas apuntaron principalmente al Gobierno nacional y a sectores empresarios, entre ellos el grupo Techint, a quienes responsabilizan de intentar “pisar” la paritaria y evitar una mejora salarial más significativa. En esa lectura sindical, la demora en cerrar el acuerdo no responde solamente a una discusión económica.
Para la conducción metalúrgica, el conflicto también expresa una disputa más amplia sobre el rol del sindicato dentro del esquema de negociación colectiva. Ese componente político terminó profundizando todavía más la tensión y alejando, al menos por ahora, la posibilidad de una resolución rápida.
