El uso de vapeadores entre adolescentes genera preocupación en el ámbito sanitario, mientras el Gobierno nacional avanza en su regulación. Médicos señalan falta de evidencia y posibles consecuencias para la salud.
El incremento del uso de vapeadores entre adolescentes volvió a encender alertas en el ámbito de la salud, en medio del debate por la decisión del Gobierno nacional de avanzar en su regulación. Especialistas advierten que, lejos de tratarse de una alternativa menos dañina al cigarrillo, estos dispositivos pueden generar graves consecuencias en el organismo, especialmente en edades tempranas.
“El intento de regulación se hace con muy poca evidencia. Hay pocos estudios y los que existen muestran una afectación bastante mala en la salud respiratoria y cardiovascular”, explicó el neumonólogo Luciano Busi en Ahora en Comodoro, por Seta TV. En ese sentido, remarcó que distintas asociaciones médicas se manifestaron en contra de la medida, al considerar que primero deberían profundizarse las investigaciones.
Según detalló, los vapeadores funcionan calentando sustancias que luego son inhaladas en forma de vapor. “No solo llevan nicotina, sino también otros productos. Muchos de esos producen cáncer y lesiones como EPOC, e incluso algunas más rápidas”, señaló. Además, advirtió sobre el impacto de la nicotina en los jóvenes: “El cerebro se desarrolla hasta los 25 años, por lo que todo ese proceso es muy susceptible. La nicotina produce alteraciones cerebrales y cardiovasculares, como el aumento de la presión arterial”.
El especialista sostuvo que uno de los principales problemas es el atractivo que estos dispositivos generan en los más jóvenes. “Intentan engancharlos a través de sabores, olores y una propaganda que dice que son menos nocivos que el cigarrillo, lo cual es mentira”, afirmó. Incluso, advirtió que el vapeo puede convertirse en una puerta de entrada al consumo de tabaco tradicional: “Muchos adolescentes empiezan con vapeadores y terminan usando el cigarrillo común”.
Busi también cuestionó la falta de controles y definiciones claras en torno a la regulación. “No se determinó quién va a controlar ni qué se va a controlar. Ni siquiera las asociaciones médicas fueron consultadas”, sostuvo. En ese contexto, consideró que la medida podría responder a intereses económicos más que sanitarios: “Creemos que hay presión de las empresas y que no hay evidencia suficiente para levantar la prohibición”.
Por último, el médico insistió en la necesidad de reforzar la prevención y la información. “Tenemos que ponerle al vapeador el mismo rótulo que al cigarrillo: sabemos que es nocivo. Y es clave que los medios ayuden a difundir esto para que los padres y los jóvenes conozcan los riesgos”, concluyó.
