Las principales cámaras empresarias del sector pesquero denunciaron que el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) frenó las negociaciones, lo que podría derivar en una nueva parálisis similar a la de 2025.
Las principales cámaras empresarias del sector pesquero lanzaron una dura acusación contra el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) y advirtieron que la actividad atraviesa un escenario crítico que podría derivar en una nueva parálisis, similar a la registrada en 2025, definida como “la más dramática de su historia”.
A través de un comunicado conjunto, la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores (CAPECA) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) señalaron que la temporada de langostino comenzó el 15 de abril con una situación preocupante: más de 100 barcos permanecen paralizados, replicando el conflicto del año pasado.
Según explicaron, tras el cierre de aquel conflicto la industria asumió el compromiso de revisar junto al gremio las condiciones económicas del sector para garantizar su viabilidad. En ese marco, durante los últimos meses se realizaron reuniones periódicas con el SOMU, en las que se trabajó sobre distintas alternativas basadas en escenarios de mercado. Incluso, el 20 de febrero las cámaras presentaron formalmente una propuesta ante la Secretaría de Trabajo de la Nación.
Sin embargo, el punto de quiebre se produjo en la última audiencia realizada ante el organismo nacional. Allí, según denunciaron las entidades empresarias, el SOMU manifestó “desconocer” la propuesta que había sido discutida durante meses y solicitó un plazo adicional de diez días, fijando una nueva reunión para el 6 de mayo. Para las cámaras, esta postura implicó un retroceso total en las negociaciones.
“Amparándose en un tecnicismo jurídico, el gremio puso literalmente en pausa todas las mesas de diálogo y volvió a foja cero la discusión”, cuestionaron en el documento. En ese sentido, remarcaron que la decisión impacta directamente en los tiempos de la campaña de langostino, una actividad que depende de ventanas operativas acotadas. “No solo le restó relevancia al factor tiempo, esencial para la campaña, sino que le da la espalda a un contexto en el que todos necesitan trabajar y generar ingresos”, señalaron.
El comunicado también plantea una crítica de fondo al accionar sindical, al sostener que “la voluntad de acordar debe prevalecer sobre las formas burocráticas” y que, ante la actual coyuntura, resulta indispensable avanzar en definiciones concretas. Finalmente, las cámaras hicieron un llamado urgente al diálogo y reclamaron que el gremio asuma “la convicción y la responsabilidad necesarias” para evitar un nuevo colapso del sector.
