Un sondeo de Zentrix Consultora muestra un fuerte deterioro en la percepción sobre la lucha contra la corrupción y un 81,6% de hogares que debió resignar gastos para sostenerse.
Un reciente estudio del Monitor de Opinión Pública (MOP) de Zentrix Consultora revela datos significativos sobre la percepción ciudadana en torno al gobierno de Javier Milei. Según el informe, el 66,6% de los encuestados considera que el pacto anticasta, una de las principales banderas del oficialismo, se ha roto y que el Gobierno terminó integrándose a aquello que prometió combatir.
La encuesta también registra una caída en la aprobación de la gestión presidencial, que se ubica en el 33,1%. En paralelo, el 57,3% de los consultados percibe que hay corrupción generalizada en la administración, y el 60,2% interpreta las denuncias como parte de un problema general del Gobierno.
En el plano económico, el 81,6% de los hogares reconoció haber tenido que resignar algún tipo de gasto en los últimos seis meses, ya sea en ocio, consumos no esenciales o incluso en rubros básicos como alimentos, salud o servicios.
El informe destaca que la corrupción se ha convertido en el principal desafío del país, incluso entre los votantes oficialistas, superando a problemas como el desempleo, la inflación o los salarios. No obstante, la forma de procesar esta situación difiere según el posicionamiento político: mientras los oficialistas tienden a ver los casos como hechos aislados, los opositores consideran que la corrupción es un rasgo estructural del actual Gobierno.
Asimismo, el 66,6% de los encuestados cree que la administración de Javier Milei no está comprometida con evitar hechos de corrupción, contra un 32,2% que le reconoce algún grado de compromiso. Este dato sugiere que la desconfianza ya no se limita a episodios concretos, sino que apunta a una sospecha más profunda sobre el ejercicio del poder.
El estudio concluye que la erosión de la promesa anticasta, sumada al malestar económico, está impactando directamente en el núcleo simbólico que sostenía la legitimidad del oficialismo, generando un escenario de creciente vulnerabilidad política.
