Un equipo directivo normalizador tomó posesión en la Escuela N° 21 para reorganizar la institución y garantizar condiciones de seguridad para los estudiantes.
Tras las denuncias de abusos entre alumnos de segundo grado en la Escuela N° 21 de Trelew, asumió este lunes un nuevo equipo directivo. La designación tiene como objetivo reorganizar la institución y garantizar condiciones seguras para los estudiantes. Al frente del colegio quedó Claudia Acosta, como directora normalizadora, quien cuenta con experiencia en intervenciones similares en otros establecimientos.
La presentación se realizó por la mañana junto a la vicedirectora Marisa Acosta, un equipo de psicólogos y la supervisora Karina Pugh. Aunque aún no hay una fecha confirmada para el regreso a clases, las autoridades aseguraron que será «cuanto antes», considerando que restablecer la actividad escolar es una prioridad.
Entre las primeras medidas adoptadas, se dispuso modificar la distribución de las aulas para que los cursos de primer y segundo grado queden ubicados cerca de la dirección, con el objetivo de reforzar el control y la contención. Además, se puso en marcha un esquema de trabajo con profesionales para acompañar a los niños y abordar el impacto emocional de lo ocurrido.
Acosta remarcó que uno de los ejes centrales será el diálogo con las familias. En ese marco, se realizó una reunión en la que los padres pudieron expresar sus preocupaciones y dejar asentadas denuncias sobre situaciones que, según indicaron, habrían sido minimizadas por el equipo directivo anterior. El encuentro se repetirá con las familias del turno tarde.
Por su parte, la supervisora Pugh confirmó que existe una «prevención sumaria» sobre la conducción anterior y que un equipo específico será el encargado de investigar posibles responsabilidades.
La intervención llega luego de que el caso saliera a la luz a partir de cambios de conducta en los niños, como miedo a asistir a clases, angustia y rechazo a situaciones cotidianas. Según el testimonio de una de las madres, varios chicos habrían sufrido abusos por parte de un compañero, en un contexto donde —aseguró— no hubo una comunicación adecuada por parte de la escuela. Las familias también denunciaron que habría habido señales previas que no fueron atendidas con la gravedad necesaria.
