Un incremento en la disponibilidad de viviendas y una caída en los valores conviven con una creciente dificultad para validar garantes debido a su situación crediticia, según explican desde el sector inmobiliario local.
La dinámica del mercado inmobiliario en Comodoro Rivadavia comenzó a mostrar un cambio sostenido desde la segunda mitad del año pasado. Actualmente, el panorama se caracteriza por un enfriamiento del empleo, especialmente en el sector petrolero, lo que se traduce en un aumento de viviendas disponibles, una caída en los valores para concretar operaciones y la aparición de un obstáculo adicional para cerrar contratos: la situación crediticia de los garantes.
El corredor inmobiliario Santiago Ruiz, integrante de la red Remax, describió un escenario que, según afirma, se repite entre colegas del sector. Uno de los rasgos más visibles es el incremento de la oferta de alquileres. Ruiz sostuvo que el proceso se intensificó desde agosto y septiembre del año pasado y no se detuvo. «Hoy hay muchísima oferta, muchísimos inmuebles en alquiler. Lo vemos nosotros y lo mismo nos dicen otras inmobiliarias», remarcó.
Según explicó, la desocupación de viviendas está directamente asociada a la pérdida de empleo o la finalización de contratos laborales, especialmente en actividades vinculadas al petróleo. Esa salida de inquilinos alimenta un stock creciente de propiedades disponibles. «Esto viene de la mano de la gente que quedó sin trabajo», evaluó.
La sobreoferta empieza a reflejarse en los valores. Cuando una propiedad permanece varios meses sin alquilarse, las inmobiliarias recomiendan ajustar el precio para evitar mayores pérdidas al propietario. Ruiz relató un caso concreto de un departamento céntrico de un dormitorio que permaneció ocho meses vacío. La pretensión inicial era de 600 mil pesos mensuales, pero finalmente se cerró en 480 mil.
El fenómeno más novedoso aparece en el proceso de validación de garantías, un requisito habitual en el mercado local. A diferencia de grandes ciudades donde predominan seguros de caución, en Comodoro históricamente se aceptaron recibos de sueldo como respaldo. Ese esquema hoy muestra fisuras. Ruiz señaló que están rechazando reiteradamente garantes por su calificación crediticia, en muchos casos en niveles 4 o 5 de mora, los más altos dentro del sistema financiero.
La situación no se limita a un caso puntual. Según describió, es frecuente que un aspirante a inquilino presente varios garantes de manera sucesiva sin lograr cumplir los requisitos. «Hemos rechazado hasta 4 ó 5 garantes porque tenían una situación crediticia en mora», explicó. El problema no radica necesariamente en la capacidad de pago del inquilino, sino en la imposibilidad de encontrar un tercero sin deudas significativas que respalde el contrato.
Frente a ese escenario, comienzan a evaluarse alternativas. Ruiz anticipó que desde Remax están avanzando en la incorporación de garantías a través de empresas especializadas, que funcionan como respaldo institucional para los alquileres. Estas firmas analizan el perfil del inquilino y, si cumple ciertos requisitos, actúan como garante a cambio de una póliza. El objetivo es destrabar operaciones en un contexto donde el sistema tradicional pierde efectividad.
En paralelo, emergen estrategias de los propios inquilinos para sostener el acceso a la vivienda. Ruiz recordó que durante el año pasado se registraron casos de jóvenes que regresaban a la casa de sus padres o compartían alquileres para dividir gastos. También mencionó situaciones de estudiantes que reorganizaron la convivencia, sumando compañeros para afrontar el costo mensual.
