Hay que pasar el verano! Camilota hizo remeras con su cara y la frase «No me lleno con 4 ravioles», y sale a venderlas por la playa

Puede ser una contradicción. Porque al tiempo que Camila Deniz, más conocida como Camilota, confiesa: «No me lleno con 4 ravioles», gracias a esa frase -que pronunció en la mesa de Juana Viale-… ¡se llenó de plata! Bueno, no estamos del todo seguros. A ver, recapitulemos.

Hace rato que la hermana del ex Gran Hermano Thiago Medina tomó vuelo propio. Gracias a su simpatía y espontaneidad, se abrió camino en los medios hasta terminar como participante en Cuestión de Peso, por El Trece. Así fue también como la nieta de Mirtha Legrand la invitó a sus almuerzos televisados.

Ese domingo, en medio de la transmisión, Camilota consultó: “¿Me daría el permiso de agarrar el pan y mojarlo en el tucoHace tres meses que no hago esto”. Poco después, entre risas, le confesó a Juana: “Es que no me lleno con 4 ravioles”.

Desde la producción del programa aclararon que eran cinco ravioles. Dio igual. La frase se convirtió en meme al instante. ¡Y a Camilota se le encendió la lamparita!

CÓMO SON LAS REMERAS QUE CAMILOTA VENDE EN LA PLAYA

A la joven se le ocurrió sacar a la venta remeras con un estampado enorme donde, en un diseño que simula un sello postal, su cara aparece enmarcada en la célebre frase. ¿El precio? $30 mil. «Esto no es solo una remera. Es un pedacito de mí», se entusiasmó la flamante emprendedora textil.

CAMILOTA Y SUS REMERAS (INSTAGRAM)

Y como realmente le pone el cuerpo a la inciativa, la propia Camilota sale a venderlas en la playa. Aprovechando que está de vacaciones en Mar del Tuyú, se las ofrece a los turistas. Por lo visto no le va tan mal, al punto que Camila ya está pensando en nuevos modelos, con otras frases e imágenes estampadas. Por caso: «Si te caes… ¡te levantas!».

Pero no todas son buenas. A fines del año pasado Camilota se ubicó en el centro de la polémica cuando mostró en sus redes que se había tomado unos días en un spa. El repudio fue inmediato: la acusaron de utilizar el dinero que había recaudado con las donaciones para su hermano, quien se recuperaba de un grave accidente de tránsito.

«A veces la gente juzga sin saber. Nadie imagina lo que uno carga ni lo que necesita para seguir adelante. No fue un lujo, fue un respiro”, se justificó por entonces la hermana de Thiago Medina.

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